Lecce, Italia: Administrar el miedo

trad.  es.contrainfo

Panfleto firmado y difundido por Anarchici en Lecce, el 20 de mayo de 2012, sobre el atentado de Brindisi*

Entre lo dicho y lo no dicho, tras el acto de terrorismo cometido en Brindisi se ha querido insinuar la hipótesis, entre otras, de una pista anarquista. No siendo nosotrxs policías e investigadorxs, no estamos aquí para buscar a los responsables, pero tenemos que afirmar contundentemente que un gesto así, éticamente despreciable, desde luego, tiene otra autoría. Si para lxs anarquistas el recurso a la violencia puede ser necesario, se debe tener siempre presente la relación que existe entre medios y fines. Abatir un símbolo del poder no tiene nada que ver con llevar a cabo una masacre de estudiantes indefenxs.

Además, se debe tener en cuenta el uso instrumental que hará el Estado de un suceso como este. Una verdadera bendición del cielo para un Estado ahora en crisis, con la credibilidad bajo mínimos y despreciado por una gran mayoría de sus súbditxs, que siempre lo identifican más como lo que realmente es: un puñado de burócratas siervos del Capital mundial, encaramados en su fortín y rodeados de inmensos privilegios, fruto de la opresión del resto de la población. Tras el ataque terrorista, comenzó la propaganda estatal que trata de infundir el miedo en los propios ciudadanos, con el único fin de empujar a solicitar la protección del Estado que ahora desprecian, considerándolo el mal menor en época de emergencia. Tras habernos aterrorizado con la “propagación”, con el “impago”, con la crisis, con el hombre del saco de acabar como Grecia, con el aumento del paro, ahora quieren que nos apretemos alrededor de nuestro torturador para solicitar protección contra bombas junto a colegios. Con el pretexto de esta demanda de protección inducida podrán promulgar las últimas leyes de emergencia, aumentar el control y la represión, desplegar el ejército en las calles, etc., y paciencia si tenemos que renunciar a cualquiera de las ya estrechísimas libertades vigiladas que nos conceden.

Vivimos un período de fuertes tensiones sociales, en que una mínima chispa podría trastornar el mortífero orden social que nos imponen. No son solo lxs anarquistas y lxs subversivxs lxs que no pueden más, sino un estrato social cada vez más amplio; basta con pensar en el odio difuso en los enfrentamientos con una institución como Equitalia. Cabalgar la emergencia para aumentar la represión es justo el juego que intenta llevar a cabo el Estado.

La ministra del Interior, Cancellieri, ha afirmado que la mafia no mata de esa manera y ella tiene que saberlo, si tenemos en cuenta la cercanía que existe entre Estado y mafia. Probablemente, es cierto pero en tal caso, sin ánimos conspiranoicos, la Historia enseña que, de la plaza Fontana a la plaza Loggia, de la estación de Bolonia a las “misiones humanitarias” al compás de las bombas, solo otro órgano asesina de manera indiscriminada: El Estado.

 Anarchici

*Atentado el 19-5-12 con colocación de bomba artesanal en la puerta de un colegio en Brindisi y con la muerte consecuente de una estudiante.

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