HUELLAS DE LOS GARI. LA REVUELTA OLVIDADA

Txema Bofill

* Rojoscuro

rojoscuro.blogspot.com

(N. de R. reproducimos a continuación un texto sobre los Grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista, de Txema Bofill. Anteriormente ya habíamos publicado algunas partes de este artículo, ver “SOBRE LOS GARI (Y CONTRA JEAN BARROT)”, donde el autor nos señala como surgió esta coordinación de grupos armados, y ajusta cuentas con jean barrot / gilles dauvé, realizando una crítica destructiva contra este destacado teórico de la disociación, gurú de los comunistas contemplativos e hijo de un maldito policía.

Ahora difundimos el artículo completo).

 

HUELLAS DE LOS GARI

LA REVUELTA OLVIDADA

Txema Bofill

 

(Texto publicado en el libro “Por la memoria anticapitalista. Reflexiones sobre la autonomía”. Segunda edición, junio 2009. Coordinación editorial: Editorial Klinamen.)

 

1. PRESENTACIÓN

En esta exposición sobre los GARI no soy neutral. Tampoco la historia que nos imponen es neutral, ni los noticieros que padecemos un día tras otro. Mienten cuando dicen que son objetivos, neutrales, y veraces. Defiendo las acciones de los grupos armados, la decisión de pasar a la lucha armada y su efectividad para combatir las injusticias y abusos de poder. El primer mérito de los grupos armados es el de no creerse la mayor de las mentiras del Estado y del Imperio de ayer y de hoy, que nos la repiten insistentemente: “No se puede hacer nada contra el Estado, y menos un pequeño grupo de rebeldes”. He sido testigo y actor de algunos de las acciones de los GARI. Mi testimonio, a los treinta años, es forzosamente selectivo e influenciado por otras vivencias posteriores, pero no os quepa duda de que es sincero. Es el de un observador implicado en este grupo armado.

 

2. “LA HISTORIA LA CUENTAN LOS ASESINOS”

En el film argentino “La historia oficial”, una profesora les dice a sus alumnos que está convencida de que eso de los desaparecidos son rumores, mentiras, ya que no se habla de ellos en los informativos de la televisión y en la prensa. Un alumno le responde: “La historia oficial la escriben los asesinos, por eso no salen los desaparecidos en los libros y en los medios de comunicación”. En las universidades se vanaglorian de impartir historia y conocimientos con imparcialidad y objetividad. No hay imparcialidad. En la universidad se enseña la Historia a base de nombres, reyes, ministros, gobiernos, gobernantes, leyes, elecciones. Pero se olvidan siempre del pueblo. En cambio, para nosotros, lo interesante es siempre la historia de los “damnés de la terre”, los explotados, los carentes de derechos y que luchan para conquistarlos. Las Universidades reproducen el pensamiento oficial, la moral oficial de escuelas y familias, “trabajar, estudiar y no meterse a protestar. Si tienes inquietudes, pues muy bien, cuando seas mayor y funcionario de algún organismo, cuando tengas poder, si quieres, propón algunas mejoras. Tendrás poder para arreglarlo. Ahora pierdes el tiempo gritando en la calle y haciendo huelga”. El futuro es un engaño lo mismo que el pasado.

Los mandarines tienen sus historiadores a los que se financia generosamente, un montón de profesores dispuestos a repetir, difundir, enseñar y divulgar la historia oficial, a cambio de un cargo y de un sueldo. Pero se les paga sobre todo para que no hablen de las historias silenciadas, de las insurrecciones olvidadas, de las luchas olvidadas del pueblo, expresamente silenciadas. Y los estudiantes, en vez de protestar contra la historia oficial y luchar contra la mentira y la manipulación, pagan para aprenderla. En la universidad, hoy en día, se enseña la historia de los vencedores con más descaro que en la época de Franco. La podredumbre intelectual es aún más patética ya que se supone que hay libertad, y no se entiende que los intelectuales no expongan sus opiniones y hablen como loros. La historia oficial que se enseñó en los 40 años de dictadura, fue escrita por los vencedores, por los asesinos, por los franquistas, por los afines a la ideología oficial. La historia oficial de hoy la siguen escribiendo los que mandan, los vencedores, capaces de convertir a cualquier cachorrito borbónico en héroe nacional y al jefe del Estado franquista, el mismo Juan Carlos de Borbón, en candidato al premio Nobel de la Paz. La rebeldía del pueblo no existe. No aparecen las manifestaciones, huelgas, protestas, sabotajes y acciones armadas, los grupos autónomos y revolucionarios. Son cosas pequeñas para ellos, cosas de grupos sin importancia, de subversivos y asociales. Se citan como anécdotas, o de forma manipulada. Han reducido la historia a algunos mitos consoladores, prescritos para darse buena conciencia. Han reducido la historia a un enfrentamiento entre demócratas y franquistas. Así, ya en la guerra civil, se silencia la revolución. No existe. La historia la fabrican los periodistas pagados por multinacionales, la repiten en las universidades los sumisos historiadores, la empaquetan los más sumisos, normalmente becados por los poderes a los que sirven.

¿Y cómo ha descrito la historia oficial a los grupos autónomos, a los GARI? Igual que a los desaparecidos. No existen, no cuentan, no sirven. Igual que hay poderosas asociaciones de víctimas del terrorismo de ETA, pero no de víctimas del franquismo, del terrorismo franquista, del terrorismo de Estado, y ni siquiera 40 años después existen por consenso de los que mandan. En la historia oficial sobre los últimos años del franquismo, sobre la transición, no aparecen los GARI, el MIL, los grupos autónomos, ni siquiera como nota a pie de página. Vemos como nos imponen los nombres detestables de ministros franquistas. Nos hablan mucho de Suárez, ministro franquista de la Falange, el “Movimiento” fascista de la dictadura, como el gran demócrata, nos hablan mucho de Fraga Iribarne. Los historiadores nos hablan mucho de El País, de Felipe Gozález y Alfonso Guerra, aunque silencian que fueron apoyados por los servicios secretos, que les ayudaron a tomar el poder en el PSOE histórico, o de que esos fantasmas socialistas inexistentes en la dictadura recibieron el apoyo y dinero de la CIA y de los socialdemócratas alemanes y fueron apoyados por el franquismo para impedir el auge de los comunistas, al inicio ilegales. De eso no nos hablan, ni de que los centristas recibieron miles de millones de los dictadores árabes para que ganaran las elecciones.

Mientras miles de obreros, intelectuales, estudiantes… militantes de muchos partidos… se la estaban jugando luchando contra el franquismo, ellos estaban ya preparando el cambio de apariencia. Ni siquiera hubo ruptura, esa continuación y transición fue una obra de arte de los franquistas y de los elementos de la CIA. Su verdadero plan estratégico: convertirse en demócratas y seguir manteniendo el poder y las ideas franquistas. Nosotros no salimos en ningún libro de historia. Sin embargo, hicimos mucho más que el obediente rey, que no hizo nada en contra del franquismo que le educó, para acabar con la dictadura de la que él llegó a ser jefe de estado en funciones. Ni los intelectuales, ni los estudiantes que se manifestaron, ni los obreros que se arriesgaron salen bien parados en la historia oficial. Pero unos politiqueros corruptos con las manos manchadas de sangre, como Fraga Iribarne, siguen controlando los poderes esenciales, el militar, el judicial, el mediático, el académico… y, en cuanto al político, permiten a los españoles ir a votar. A los vascos les encierran los candidatos, y durante tres meses asustan a los ciudadanos con ETA y atentados suicidas yihadistas (antes era con pronunciamientos militares) para que los ciudadanos voten a los partidos centralistas, de Estado, formados en el franquismo, controlados por los poderes fácticos.

 

3. LOS INICIOS DE LOS GARI

Es imperativo abandonar la teoría de la “vanguardia dirigente” y adoptar la concepción -mucho más sencilla y mucho más honesta- de minoría actuante, que desempeña una función de fermento permanente, promoviendo la acción sin pretender dirigirla. La fuerza de nuestro movimiento radica, justamente, en que se apoya en una espontaneidad “incontrolable”, que impulsa sin pretender canalizarla, sin pretender utilizar en beneficio propio la acción que ha puesto en marcha“.

(Daniel Cohn-Bendit. “Movimiento 22 de Marzo”)

 

Los GARI fueron unos grupos autónomos que existieron en Francia y España en los años 1974 y 1975 y que actuaron después de la detención de los militantes del MIL y sobre todo a partir de la condena a muerte y ejecución a garrote vil a Puig Antich. Después de la disolución del MIL, decidieron seguir combatiendo formando y potenciando pequeños grupos autónomos, sin siglas, anónimos, buscando la manera de coordinarse, a partir de la acción. Considerábamos que ése era el tipo de organización eficaz, contra la dictadura y el Capital, la manera menos vulnerable de combatir al Estado franquista. La idea era intervenir en las luchas, en sintonía con las luchas obreras y populares y en sintonía con el entusiasmo revolucionario de acabar con Franco y su principito. Éramos principalmente estudiantes, de clase media, en rebeldía contra el Estado en sus diferentes formas (Dictadura, militares, trabajo, universidad, familia, Capital, Medios de información, violaciones de los derechos más elementales). Muchos proveníamos del entorno libertario. Los franceses estaban relacionados con los exiliados españoles de la CNT por lazos familiares o por afinidad. Otros, como el Grupo Primero de Mayo, provenían directamente de la CNT.

Estábamos influenciados por el mayo del 68 francés y sus ideas antiautoritarias, el situacionismo, los intelectuales franceses Sartre, Camus, Genet, Guy Debord, Baudrillard. Había una predisposición a la solidaridad, a participar en las luchas, a protestar, a insurreccionarse al constatar que el Estado violaba los derechos más elementales. Todos nos fuimos concienciando y formando en las huelgas y manifestaciones, formando parte de piquetes, en grupos que hacíamos pintadas, sabotajes… Nos fuimos radicalizando al pasar a la acción. Estábamos interesados en conocer la historia de las luchas obreras, la historia de los grupos guerrilleros, lo que se decía en el extranjero de España, lo que publicaban los exiliados catalanes, los españoles, lo que se publicaba en Ruedo Ibérico. Nos interesábamos por la lucha de ETA, de los partidos clandestinos, por la historia de la revolución española, de la Guerra Civil. Estábamos interesados por leer lo que nos escondían, ocultaban y censuraban en España. Este afán de informarse, de conocer, era general. Estábamos muy influenciados por el movimiento contracultural, formábamos parte de él de una manera u otra. También estábamos influidos por nuestros antecesores, los maquis, las guerrillas de Latinoamérica, los Tupamaros, el Che, la ETA, grupos históricos como “Nosotros” de Durruti, García Oliver y Ascaso. Lo importante era pasar a la acción, armarse y prepararse, porque estábamos convencidos de que los franquistas no cederían su poder y sus privilegios sin pelear e intentar mantenerlos por la fuerza. Lo importante era asumir nosotros la lucha sin esperar ni el despertar del Proletariado, ni las indicaciones de los líderes, ni el contexto apropiado, ni la muerte de Franco. Nosotros creíamos que, así como la acción de otros nos concienciaba y nos despertaba, la acción nuestra de resistencia iba a provocar igualmente el efecto mariposa, que se añadirían grupos, como así sucedió.

Este tipo de organización autónoma ya existía, y mejor. No es que hiciéramos o descubriéramos nada nuevo. El grupo 22 de marzo de Cohn-bendit, las Brigadas Rojas, la RAF, eran los que marcaban la resistencia al neocapitalismo incipiente y globalizante en Europa. La ETA y sus grupos eran los que tenían en jaque a los militares franquistas y aliados y sus acciones nos alegraban ya que iban debilitando al régimen. Era un tiempo de muchas recetas políticas, de efervescencia de grupos, con escisiones, nuevos grupos, nuevas recetas, nuevos programas, siglas, etc. Los grupos autónomos se quieren desmarcar de esto con la autonomía, cada uno se hace su propia ley, toma las decisiones y actúa de manera propia. Autonomía proviene del griego y significa “el grupo que se hace su propia ley”, que decide las normas y cómo se organiza, que se retroalimenta por sí mismo, que está capacitado para no depender de los demás, que es capaz de emanciparse a sí mismo. Es la autonomía aplicada a la acción de los pequeños grupos, que se puede extender a organizaciones más grandes. Valorábamos la autonomía en oposición a lo automático, a las normas, principios y reglas que regulan a los grupos políticos. Valorábamos la autonomía frente a los grupos que funcionan por encargo o mandato, o los grupos que son dirigidos, o los mueven a capricho, como los robots. Esta autonomía de la que nos reclamábamos, no impedía que fuéramos conscientes de las muchas ataduras que padecemos y a las muchas contradicciones personales entre lo que se piensa y se hace. De ahí la revuelta para llegar a hacer lo que se piensa y pensar lo que se hace.

No éramos muy militantes y en eso nos equivocamos. No nos preparábamos en cuestiones básicas de seguridad, tácticas, estrategias, formación militar, conocimiento del enemigo. Nuestra mediocridad, falta de organización y preparación impidieron que diéramos golpes certeros como los de la ETA, que evidentemente se pueden, y se podían haber dado. Vivíamos al máximo la vida bohemia de París con múltiples relaciones y descubriendo nuevos intereses, amigos, países y pasatiempos. Reaccionamos al asesinato de Puig Antich con ganas de ir a por todas contra la dictadura, y contra cada una de las barbaries del franquismo. Los combatimos con entusiasmo pero no con preparación y persistencia, anticipándonos a ellos o sorprendiéndoles. Más bien actuábamos respondiendo a los crímenes que la Dictadura cometía. Tampoco reflexionábamos mucho sobre lo que íbamos haciendo. De ahí la repetición de errores. La autonomía era igualmente una necesidad ante las fuerzas represivas, el que no cayera toda una organización grande, el que no hubiera infiltrados, y la convicción de que en pequeños grupos invisibles, incontrolados, anónimos, éramos mucho más fuertes.

Éramos miembros de grupos autónomos ya existentes, que nos uníamos por afinidad sin pretensiones de ser vanguardia sino de participar con acciones que respondieran a nuestros deseos y a las necesidades del movimiento popular existente contra la dictadura. El GARI lo forman varios grupos autónomos: los ex MIL Jean Marc Rouillan, Jean Claude Torres, Nicole… a los que se les añaden sus amigos del instituto, en especial, Mario Inés Torres, Michel Camillieri, Pierre Roger (también hubo separaciones: por ejemplo, Jordi y Pilar, que se ocuparon de las ediciones “Mayo 37” y de su difusión); un grupo de apoyo y solidaridad con los presos que habíamos formado en París; algunos del comité de solidaridad con los ex MIL, “Comité Vidal Naquet” de París; el “Grupo Primero de Mayo”, vinculado a la CNT en el exilio; un grupo anarquista de Toulouse que tenían una imprenta donde se imprimían los folletos de “Mayo 37” y hacían una revista llamada “Basta”; y un grupo que actuaba en el país vasco francés. Es la primera vez que se juntan varios grupos diferentes, que no se conocen los unos a los otros. Ya no es un grupo de amigos que decide pasar a la acción, sino una organización de varios grupos autónomos, más fuerte. La coordinación había sido impulsada básicamente por Jean Marc Rouillan. Los ex MIL y el “Grupo Primero de Mayo” ya eran dos grupos históricos en aquel momento, y buscados por la policía española y francesa. Los que estaban buscados vivían en la clandestinidad, otros hacíamos vida normal en Francia.

Los GARI englobaban diferentes grupos autónomos anónimos que intervenían sin utilizar sigla. El único que tenía sigla, y más antigüedad en el activismo, era el “Grupo Primero de Mayo”. La sigla GARI aparece más tarde, después del secuestro de Suárez y se utiliza para reivindicar el secuestro y dar una imagen de fuerza que no teníamos, ante el régimen franquista, para mostrarnos como una organización con capacidad de actuar, en París, Toulouse, Montpellier, Barcelona, y bien coordinada. Aunque personalmente considero que siempre es más eficaz el anonimato, en este caso tiene su justificación. Paradoja. A los diferentes grupos anónimos nos pusieron en los archvos de la Cour de Securité de l`Etat en una carpeta llamada “GARI”, y fuimos el último caso que investigó esta Corte, ya que luego desaparecería. En cambio, Alberola y los de su grupo, que cayeron con el secuestro Suárez, y que sí tenían sigla, fueron judicializados por el derecho normal, sin quedar enmarcados bajo el nombre “GARI”, a pesar de que el nombre apareció en la prensa con el secuestro Suárez. Insisto en lo de las siglas, porque la sigla MIL, aunque fuera una broma, facilitó el trabajo de la policía, sobre todo estando algunas acciones detalladas en la revista CIA. Y también supuso un problema para los obreros de Plataformas o militantes vinculados a las ediciones “Mayo 37”, que se vieron de golpe vinculados con los atracos del MIL, hecho que finalmente provocó la autodisolución, para que cualquiera quedara libre de la vinculación con el MIL. Y la OLLA fue bautizada por la policía, como dijeron los propios compañeros del MIL, por su necesidad de englobar en un grupo a incontrolados que actuaban autónomamente.

No somos ni la vanguardia del proletariado ni el partido revolucionario. No representamos a nadie más que a nosotros mismos. Somos engranajes de una sociedad que nos explota y nos oprime y queremos VIVIR y COMPRENDER.

Lo esencial de nuestra trayectoria es haber intentado VIVIR cambiando en nuestra vida cotidiana las relaciones estereotipadas, jerarquizadas, artificiales, entre individuos. Esto nos ha llevado a una tentativa de comprensión más amplia de nuestra situación en la sociedad.

Nos ha llevado a luchar contra todo lo que nos aliena (el capital, su Estado tentacular y todo lo que se le someta: partidos y grupúsculos políticos, burocracias sindicales etc.). Y también nos ha llevado a intentar socorrer realmente a los amigos amenazados de muerte, empleando excepcionalmente medios particulares que se corresponden con esta situación concreta (y no con la intención de priorizar en el futuro este tipo de métodos).”

(De un texto de noviembre de 1974 firmado “Los Dinamiteros vascos”)

 

4. LA INUTILIDAD DE LAS ACCIONES PACÍFICAS

La coordinación inicialmente era para intensificar la campaña para salvar a Puig Antich. No estaba en ella, al menos en los primeros contactos en Toulouse, la idea de acciones violentas. Podían tener un efecto contraproducente como lo tuvo el atentado de Carrero Blanco. No pensábamos que lo fueran a ejecutar tan rápido, ni siquiera que el nuevo gobierno que se presentaba como liberal, de apertura y progresista, iba a cometer el crimen. Pero las acciones legales, las peticiones, las recogidas de firmas, la búsqueda de apoyos, la solidaridad de la población… no funcionaron. Eso nos llevó a una impotencia, decepción, desesperanza y a decidir que sólo podíamos contar con nosotros mismos.

Manuel Vázquez Montalbán, dirigente del PCE por aquel entonces, en la novela, “Autobiografía de Franco”, explica en pocas palabras cómo el PCE y la oposición democrática decidieron no hacer nada, priorizando así los pactos con los franquistas a la muerte de un anarquista:

Difícil explicarle a usted el porqué de la escasa reacción española, ante el asesinato legal de Puig Antich, un joven anarquista que mató a un policía mientras forcejeaban por una pistola. Tampoco reaccionó la oposición. La oposición empezaba a ver la salida del túnel, con su féretro por delante, excelencia, y no quiso arriesgar territorios de libertad factualmente recuperados, por la muerte de un anarquista… Hubo algunas manifestaciones, sobre todo en Barcelona. Extrema izquierda. Cristianos para el socialismo. Simples horrorizados ante la operación de matar, pero los estados mayores de los partidos trataban de despegarse de la violencia, en busca de una respetabilidad pactante de la futura llegada de la democracia a España. Eso no quiere decir que no nos tragáramos aquél cadáver como un sapo y que no fuera necesaria mucha verbalidad para hacerlo digerible”.

Cualquiera podrá comprender el resultado de la peregrinación a las sedes de los partidos y organizaciones en el exilio para que apoyaran a los MIL en París. Nos echaban. Unos decían que eran gánsters, delincuentes, que este grupo nadie lo conocía, que la población no entiende que se hagan atracos y se mate un policía para combatir a Franco… Otros más decentes, argumentaban que estaban muy ocupados con el proceso 1001, de Camacho y compañía, otros nos daban las gracias por la información y nos decían que estudiarían que podían hacer. En fin, nada. Sólo conseguimos algunas firmas sueltas de intelectuales. Pero en aquel tiempo el partido importante era el PCE, que lideraba las luchas en España. No quisieron. El mismo resultado tuvieron otros compañeros que hicieron las gestiones en Barcelona, contactando con la Asamblea de Catalunya. Lo iban dejando de lado una semana tras otra. No les interesaba. Tenían temas más importantes que discutir.

Años más tarde supimos la causa de esta falta de solidaridad y rechazo a apoyar a los del MIL. Después del atentado contra Carrero Blanco, Carillo pacta con la dictadura. Agentes de la dirección nacional de seguridad lo llaman a París: “Don Santiago, nos vamos a ocupar especialmente de los presos del proceso 1001 –que empezaba aquel día-, y le garantizamos la máxima seguridad. Nuestra lucha no es contra ustedes, sino contra los terroristas”. Aquella misma noche salieron de la Modelo algunos de los ciento trece presos de la Assamblea de Catalunya. Los otros salieron al día siguiente. Carrillo condenó el terrorismo de ETA y a los grupos armados. Ya podíamos nosotros ir llamando a las puertas. Tenían directivas de arriba de que la política a seguir era no apoyar a los que ellos ya también llamaban terroristas. Dejaron a Puig Antich para que los ultras satisficieran su venganza. Decidió la ejecución el gobierno más liberal de la dictadura franquista, después de tres semanas de hacer proclamas de apertura, liberalización, etc. ¿Por qué actuaron así? El gobierno Arias Navarro sabía que Puig Antich no tenía el apoyo de la oposición liderada por el PCE. También lo sabía Fraga Iribarne, embajador en Londres, quien en esta época se estaba reuniendo para crear PRISA y el periódico El País con los franquistas Cebrián y Polanco.

Los GARI surgieron como reacción a la ejecución de Puig Antich, condenado a garrote vil en un Consejo de guerra militar y para defender a los presos del MIL que arriesgaban la pena de muerte. En especial, Oriol Solé Sugranyes y José Luis Pons Llobet. Nació como reacción a un asesinato de Estado, a la violencia del Estado, al terrorismo de la dictadura. El asesinato a garrote vil de Salvador Puig Antich nos conmocionó y nos decidió a pasar a las acciones. Fue un momento de exasperación, de indignación y decepción por no haber podido evitarlo. Estábamos afectados y decidimos implicarnos en la lucha clandestina y violenta contra la dictadura denunciando al mismo tiempo a la oposición democrática. Enseguida sentimos la necesidad de unir esfuerzos y capacidades para realizar acciones más importantes. Decidimos pasar a los atentados y secuestros.

El objetivo concreto de los GARI fue, pues, impedir un nuevo asesinato de militantes del MIL, liberar a los compañeros presos y vengar la muerte de Puig Antich, atacando con fuerza a la dictadura franquista en el exterior. Su objetivo general era potenciar grupos autónomos armados, sabiendo que los ultras y fascistas no iban a desmantelarse por las buenas ni a perder sus privilegios sin pelear. Partíamos de la base de que las reivindicaciones de la oposición, incluso las del rey Juan de Borbón, de desmantelar el aparato franquista, amnistía y libertades democráticas, no se conseguirían pacíficamente. Los ultras pelearían y nosotros debíamos prepararnos como en el 36 ante la posibilidad de sus intentonas asesinas. Mientras nosotros y muchos grupos revolucionarios pensábamos en la revolución, la CIA trabajaba para mantener el aparato franquista con la sucesión de Juan Carlos, y sobre todo sus bases en España y el control de la policía secreta. Los historiadores franquistas, monárquicos y afines llaman a la Transición española “el acontecimiento más importante realizado en España desde los Reyes Católicos”. La historia oficial la siguen escribiendo los vencedores.

 

5. BIBLIOGRAFIA COMENTADA SOBRE LOS GARI

Para realizar esta investigación, saqué el libro de Telesforo Tajuelo, compañero de lucha de la resistencia a la dictadura franquista e historiador, “El MIL, Puig Antich y los GARI”, y otros libros que tocan el tema de pasada, cuyos autores están relacionados de alguna manera con el GARI, Jean Barrot, Octavio Alberola y Luis Andrés Edo. No hay más libros a mi conocimiento que hablen directamente sobre los GARI.

a) El MIL, Puig Antich y los GARI de Telesforo Tajuelo. Ed. Ruedo Ibérico, 1976

Telesforo Tajuelo ha sido el único en realizar un libro sobre los GARI y el primero en realizar un libro sobre el MIL y Puig Antich. La mayoría de literatura y libros sobre Puig Antich y el MIL aparecen 25 y 30 años después. Su libro fue un acto militante. Tajuelo formó parte de un grupo autónomo anónimo de París y su libro fue fruto de un desafío a los partidos en el exilio que seguían considerando a los encarcelados de los ex MIL como gángsters, delincuentes, y no los querían apoyar políticamente. Cuando propuso el tema del desconocido MIL como tesis para su licenciatura de historia, nosotros estábamos en París buscando apoyos para los presos del MIL, recibiendo un rechazo tras otro de los partidos políticos y organizaciones del exilio: “Sólo han hecho atracos y asesinado a un policía”. “Nadie les conoce, son atracadores”. “No podemos apoyar a atracadores. Son un mal ejemplo para el proletariado”. Los más amables se excusaban: “Dejen la información. Ya nos la miraremos”. “Ahora estamos muy ocupados con el proceso 1001 de Comisiones Obreras”.

También fue un desafío universitario. Tajuelo no lo tenía claro como tema histórico porque nadie tenía conocimiento del MIL, pero los GARI ya empezaban a ser noticia en los periódicos franceses. Al confiarme sus dudas, recuerdo que le insistía en que investigara sobre el MIL, que necesitaba ser conocido como grupo político. Era parte de nuestro trabajo en el Comité de Solidaridad con los presos del ex MIL, la de realizar dossiers sobre el MIL, darlos a conocer y demostrar así que no eran gángsters sino revolucionarios. No recuerdo cuál era el otro tema que pensaba presentar, pero sí que le insistía en la conveniencia de investigar sobre lo que a uno le interesa. Y me decía que no se lo iban a aceptar, que su universidad (Sorbonne) era seria a diferencia de la mía (Vincennes) y que los profesores estaban muy al tanto de lo que pasaba en España, de Comisiones Obreras, y las diferentes escisiones de partidos y sindicatos.

Telesforo Tajuelo, más que ninguno de nosotros, consiguió con su tesis en la Universidad de la Sorbonne “Le MIL et les GARI” dar a conocer y publicitar la relevancia política del MIL que les negaban los medios, los franquistas y la oposición democrática y comunista al franquismo, tanto en el interior como en el exilio. Presentó y defendió su tesis con el título “El MIL y los GARI. Teoría y práctica. 1969-1975”. Y al igual que el título, Telesforo se solidarizó con los presos con la teoría y con la práctica. Hay exageraciones a favor del MIL intensificando o exagerando el organigrama organizativo, el número de militantes, y su vinculación con el movimiento obrero. Fueron exageraciones hechas a propósito y por ello tienen un mérito añadido ya que lo que Tajuelo pretendía, aparte del título de historiador, era publicitar y dar a conocer a los encarcelados del MIL, como militantes políticos y grupo político. Esa es la explicación de las exageraciones, que han ayudado a crear el mito y proyección del MIL. Recuerdo algunas discusiones con Telesforo sobre la conveniencia de dejar o no algunas de las exageraciones ¿Cuáles había que reducir, dejar o eliminar? Tajuelo decidía en base a la composición del tribunal y en base a la documentación que le pudimos conseguir: los libros de la editorial “Mayo 37”, las revistas CIA, documentación de Plataformas y del movimiento obrero de Barcelona.

Certificada la historia del MIL y de los GARI por la Universidad “La Sorbona”, la editorial Ruedo Ibérico publicó su tesis al año siguiente, en el primer trimestre de 1976. Su objetivo lo explica en la introducción: “evitar el olvido del MIL y GARI”. Anticipa al olvido que contrarresta con su libro e investigación. A pesar de la edición de Ruedo Ibérico, su anticipación del olvido político del MIL fue acertada durante las tres décadas siguientes y, en cuanto a los GARI y los grupos autónomos, siguen en el olvido del Sistema: “Este libro, resumen de un trabajo más amplio presentado en la Universidad de París (Sorbona), se propone salvar los MIL y los GARI del olvido al que el poder establecido quisiera relegarlos. Los miembros del MIL están en la cárcel. El “mártir” del grupo está en el cementerio. Antes de desaparecer, este grupo dejó tras sí varios textos que, aunque confusos, representan un esfuerzo considerable en la búsqueda de la autonomía de la clase obrera”.

Asimismo, en la introducción, Tajuelo se anticipa a la recuperación de Puig Antich, como producto de consumo y espectáculo, denunciándola con treinta años de antelación: “Puig Antich ha sido recuperado por el espectáculo, o como dirían los situacionistas, por la sociedad del espectáculo. Puig Antich se convirtió de la noche a la mañana en un antifascista ilustre y amigo de todo el mundo. No sería extraño que un día apareciera la cara de Puig Antich reproducida en las camisas veraniegas de algunos jóvenes progresistas españoles, como hemos tenido la oportunidad de ver con el Che Guevara, por ejemplo”. Incluso en esta broma que a la salida del libro atribuímos al exceso de porros, ha tenido razón. Hemos podido observar en las banderas de los nacionalistas catalanes la imagen de Salvador Puig Antich. No digamos ya después del film “Salvador”, su nombre está en las calles y plazas. Se olvida la lucha y se monta el espectáculo.

No es que Tajuelo fuera adivino y presagiara que el director de TV3 y una multinacional de servicios audiovisuales harían una recuperación del Puig Antich, convirtiéndole en un producto de consumo, en un “Che Guevara catalán” y símbolo catalán de la lucha contra el franquismo. No es que Tajuelo tuviera premoniciones y visiones a treinta años vista, sino que ya en los días siguientes a la ejecución pudimos ver cómo todos los grupos que boicotearon y silenciaron la campaña de Puig Antich y el MIL (entre ellos la Assamblea de Catalunya) salieron con sus banderas a manifestarse contra el asesinato. Ya lo estaban recuperando en 1974. Tajuelo denuncia “los textos hipócritas de partidos, grupúsculos y organizaciones diversas, que antes habían vituperado o silenciado al MIL, y después de la ejecución de Puig ensalzaron la lucha de Salvador Puig Antich, a cuya lectura dan ganas de llorar de rabia al ver la utilización que se hace del MIL por parte de los mismos grupos y partidos que el MIL atacaba a través de sus publicaciones”. Ya en 1974-76 en los ambientes revolucionarios y de izquierda españoles, según Tajuelo, “el MIL y su “mártir” Puig Antich se vendían bien en tanto que nuevo producto de consumo”.

En cuanto al capítulo dedicado a los GARI, no hay exageraciones como en el del MIL, considerados por los medios políticos como delincuentes. Los análisis y observaciones sobre los GARI fueron más precisos y críticos, sin exageración, ya que los GARI no necesitaban créditos políticos, ni reivindicarse como políticos. Y él formaba parte de uno de los grupos autónomos vinculados a los GARI. Su libro es el testimonio implicado de un activista, camuflado de historiador, o bien, la investigación de un historiador novel, que desde la distancia y siguiendo los parámetros de la Universidad, explica didácticamente y con profundidad la primera historia del MIL y de los GARI. En cualquier caso es un libro meritorio, audaz. Una historia de las ideas y las acciones de los grupos autónomos de combate contextualizada en su época. A muchos de los historiadores y afines, tan centrados en el tema de su investigación, se les olvida el contexto. Además, sus escritos sobre el GARI, más que historia, eran actualidad historiada, pero reforzaban y probaban el carácter político del desconocido grupo MIL.

b) Jean Barrot, La violencia y movimiento social en España. Ediciones Mayo 37.

Jean Barrot fue uno de los teóricos del Mil y líder del Movimiento Comunista francés, una organización comunista no autoritaria, consejista, asamblearia, a la que los militantes del MIL estaban vinculados, influenciados por los situacionistas y mayo 68 y vinculada a la librería y editorial “La Vieille taupe” (El Viejo Topo). Exhortaban a la lucha armada y proclamaban la necesidad de pequeños grupos que sirvieran de detonadores, de chispa, para acelerar el proceso revolucionario. Las discusiones a partir de “l´ affaire” Puig Antich fueron el detonador de su derrumbe.

Sobre el GARI dijo que se trataba de “una deriva terrorista, aislados del movimiento real, y conformando un poder paralelo”. Asimismo señaló otras críticas más aceptables como “la repetición de errores en las detenciones”, o “el culto al poder armado para compensar un vacío de análisis”. Barrot con su libro sobre el movimiento obrero en Barcelona pretendía llenar ese vacío de reflexión y análisis, que criticaba a los MIL. La crítica de Barrot merece tenerse en cuenta tanto en el análisis de los errores, trabajo siempre positivo, como en la condena de “terrorismo” a los GARI, que considero como una cuchillada por la espalda viniendo de compañeros de lucha. La condena a los GARI de grupo terrorista es la misma que hicieron los franquistas, los demócratas franceses, los partidos políticos, incluidos el Partido Comunista, y los medios de comunicación nacionales.

La contradicción flagrante de Barrot es que el Movimiento Comunista, MC, la organización más radical de la extrema izquierda francesa, proponía la lucha armada y orientó a los MIL a través de Jean Barrot en la lucha armada en España. Pero cuando Rouillan y los grupos que contacta (los GARI) practican la lucha armada en Francia, entonces Barrot los tacha de terroristas ¿Qué diferencia podría haber entre el capitalismo de forma dictatorial y militar español y el capitalismo colonial francés bajo forma liberal? Además los GARI no mataron ningún representante y símbolo del poder represivo del Estado, objetivo acorde a los grupos revolucionarios que deseaban acabar con el capitalismo. Los GARI tampoco eliminaron a un civil, razón por la que no se nos podría llamar terroristas, al ser los civiles los objetivos del terrorismo de Estado. Los GARI se limitaron a acciones violentas contra edificios y personajes del Poder, poniendo en juego nuestra libertad y padecer años de prisión.

Lo más curioso es que Barrot, mientras condenaba a los GARI de terroristas por sus acciones simbólicas en Francia, al mismo tiempo promulgaba la violencia y lucha armada del proletariado, grito de guerra de su grupo contra el capitalismo e imperialismo. Con lo cual vemos que la dialéctica marxista da para mucho. Sospecho que la condena a los GARI se debe en parte a la osadía de Jean Marc Rouillan que se unió con grupos autónomos de sensibilidad libertaria, y siguió en Francia con la lucha armada en solidaridad con sus amigos encarcelados. Pues la foto de vista después de 30 años sería la siguiente: el teórico de la lucha armada y líder del MC propone, para evitar el fusilamiento o garrote de los encarcelados del MIL, realizar reuniones, octavillas, manifestaciones, mientras Jean Marc Rouillan se separa del MC y se une a grupos autónomos  anarquistas y empiezan acciones violentas contra el régimen franquista en Francia.  Podemos ver el libro de Barrot sobre el MIL y el GARI como una manera de salvar la cara, de nadar y guardar la ropa, de seguir proclamando la lucha armada y al mismo tiempo criticar a los anarquistas del GARI como un grupo terrorista y desligado del proletariado.

Hay otra razón, seguramente más escondida, que motivó a Barrot a condenar públicamente las acciones del GARI en Francia. La de no verse vinculado e involucrado judicialmente. Barrot explicó su vinculación al MIL, a Jean Marc Rouillan cuando actuaban en España, por lo que lo más cómodo y seguro era condenarlos cuando actuaron en Francia y desvincularse. Es una reacción típica y previsible: cuando un grupo es condenado, cuando empiezan las detenciones y la persecución, algunos compañeros los ignoran en menos que canta el gallo. En el País Vasco obligan a condenar a los activistas de ETA y a sus acciones. Eso explicaría como las mismas acciones en España fueran legítimas y revolucionarias, y en Francia fueran terroristas y contraproducentes para el movimiento obrero.

La ejecución de Puig Antich provocó las tensiones previsibles dentro del MC por estar proclamando la lucha armada en teoría durante años y proponiendo a sus militantes ante la caída de sus camaradas de Barcelona comités de solidaridad y distribución de panfletos. Las bases no lo comprendieron. Fue el hundimiento del Movimiento Comunista, mientras iban discutiendo sobre la legitimidad y oportunidad de la lucha armada y proponiendo folletos y discusiones para salvar a los encarcelados. Igual como en el Titanic algunos aristócratas se fueron al abismo vestidos de frac y bebiendo champagne, los líderes del MC se hundieron con el uniforme comunista puesto. Fue de los más activos en la solidaridad con los ex MIL.

También hay que reconocerle la propuesta de la famosa autodisolución de los MIL, que era una necesidad para evitar más detenciones. Barrot los animó a una reunión para autodisolverse (que se llamó Congreso), visto que una parte de “los milis” ya estaban controlados por la policía, y quedarían quemados los equipos político, obrero, intelectual, vinculados a ellos. Había que separar los que hacían atracos de los obreros e intelectuales que participaban o recibían los libros de ediciones “Mayo 37”. De hecho también influenció el que los obreros de Plataformas autónomas no quisieran recibir ni distribuir el material editado por los del MIL, de miedo a ser considerados cómplices de banda terrorista y de atracadores.

Jean Barrot era el seudónimo de Gilles Dauvé. Eso lo sabíamos, pero no sabíamos que la razón de su seudónimo era para esconderse de su propio padre, un notorio extremista de derecha, el Comisario General de Información. Guy Dauvé se mantuvo en los más altos cargos durante varios gobiernos, responsable de la represión de las diferencias disidencias, desde el FLP argelino, a los independentistas corsos, bretones, vascos, “Le Canard Enchain”, a quienes amenazó con sacar fotos comprometidas de sus periodistas, y a los grupos autónomos de combate, entre ellos al GARI, que al igual que el hijo, consideró y nombró como terroristas. Más interesante, es que los métodos del Comisario Dauvé, dirigente de las cloacas de la extrema derecha y con rango ministerial, fueron eficaces y dieron sus resultados. El Comisario Guy Dauvé preparó e infiltró a sus hombres en los grupos revolucionarios, creó grupos de mercenarios, a imagen y semejanza de los grupos revolucionarios, y utilizó estos provocadores y mercenarios en las manifestaciones izquierdistas, para así criminalizarlos y asociarlos a delincuentes, y hacerlos aparecer como el gran peligro que amenazaba la sociedad. En especial estos “grupos autónomos” de mercenarios los activaban antes de las elecciones para que los ciudadanos convenientemente asustados, fueran a votar correctamente. Y finalmente, antes de jubilarse, en los años 80 con la llegada de los socialistas, amenazó de mil y una maneras al clown Coluche, cuando decidió presentarse como candidato presidencial. Siempre al servicio de los poderosos y del Estado.

La inevitable discusión de la lucha armada de los oprimidos. Esta discusión no debería darse. Los ejércitos de mercenarios matan a miles de civiles y defienden los intereses de unos pocos ricos y no aparecen discusiones sobre la violencia y la legitimidad de los asesinatos de civiles que provocan a diario. Tampoco hay discusión cuando sus asesinatos y torturas aparecen probadas y publicadas. Los servicios secretos matan y provocan los atentados necesarios para aterrorizar a las poblaciones y armar guerras civiles, como en Iraq. No hay discusión sobre los métodos sino sobre lo que cobran por matar. Los ejércitos oficiales mantienen dictaduras y a los cuatro ricos con violencia y terror. En todos estos años ¿Alguien ha visto a los civilizados y humanistas norteamericanos discutir sobre la pertinencia de la lucha armada de su país apoyando a las dictaduras, que matan y asesinan a civiles? ¿Alguien ha visto alguna crítica a la peor dictadura del planeta, a estos monos asesinos de Arabia Saudita? No hay discusión sobre los métodos criminales de los amos del mundo. Ellos sólo piensan en mantener el terror e impedir que algunos de los millones de súbditos se rebelen y maten a algunos de ellos. EEUU se impone en el mundo matando a cientos de miles de civiles ¿Hay que cuestionarse y discutir la legitimidad o ilegitimidad para liquidar a los asesinos? Buena parte de sus robos los dedican a aumentar los ejércitos de mercenarios y de guardaespaldas, a engañar a los ciudadanos para que piensen que no se puede atacar al Estado y que los terroristas y asesinos son los rebeldes, a exigir a los jueces penas ejemplares para los que se hayan rebelado, etc. ¿Por qué durante cien años estuvo prohibido hablar de las rebeliones de esclavos contra sus amos? ¿Por qué Batasuna o las FARC son considerados grupos terroristas? Lo que digan los estados terroristas, los amos del mundo, no tiene que ser motivo de discusión, y menos de condena.

El tema de la lucha armada es tema de discusión actual, pasado y futuro. De todo ello lo más importante es el miedo de los pocos ricos y cía a que algunos ciudadanos tomen conciencia y se den cuenta que cualquier persona o grupo puede ser motor de la historia por solos que estén. Los pocos ricos pueden asesinar o mandar a asesinar a un millón de iraquíes. Pero tienen que saber que cualquier persona puede liquidar a los asesinos, a los pocos ricos y a sus ejércitos de mercenarios y crear un efecto dominó o el efecto mariposa de la teoría del caos. Es la lucha de clases. Lucha de clases que ni siquiera se puede nombrar, como en la época de los romanos, expresión prohibida en TV3 incluso en programas de historia, o sobre la revolución española. Es suficiente con saber que los pocos que mandan son unos mediocres y vulnerables si uno no se cree su principal mentira “Los pequeños grupos no pueden hacer nada contra el Estado. Un grupo pequeño no está capacitado para cambiar el sistema, o derrocar un gobierno”. “No se puede cambiar el régimen, y menos el capitalismo”.

c) El anarquismo español y la acción revolucionaria (1961-1975). Octavio Alberola y Ariane Gransac. Editorial Ruedo Ibérico, 1975.

Octavio Alberola cita a los GARI sin apenas explicar su procedencia, sus objetivos y efectos, informando sobre el secuestro de Suárez a partir de citaciones de la prensa que le catalogan a él como cerebro y máximo responsable, hecho que como mínimo debería rectificar como una mentira más de las muchas que se distribuyeron desde la prensa. Este error de protagonismo se justifica porque su remarcable investigación sobre el activismo revolucionario la realiza a partir de su propia experiencia y la de compañeros próximos. Hay que dejar claro que si alguien coordinaba a los diferentes grupos autónomos que englobaron los GARI, ese era Jean Marc Rouillan, ex MIL. Eso Alberola lo sabe.

Difiero asimismo de Alberola cuando considera las otras acciones del GARI en las que no participó como “espectaculares e inofensivas”. Estoy de acuerdo con lo de espectacular pero no con lo de inofensivas. Las acciones del GARI tuvieron un impacto en el aislamiento del régimen franquista, por ser las primeras que se hacían de manera múltiple, plural y coordinadas en el extranjero. Aumentaron el miedo de los franquistas y disminuyeron sus salidas a Europa y aumentó la mala reputación y rechazo europeo al régimen de Franco. A cada atentado simbólico, se recordaba al régimen franquista y se le culpaba de la agitación existente en Europa. Los ataques a las entidades representativas de la España franquista en suelo europeo: bancos, Iberia, consulados, etc., eran como banderillas al Régimen. ETA atacaba en el Interior dando golpes al corazón del Régimen como en el caso de Carrero. Nosotros seguimos dando banderillazos al Régimen, aprovechando la facilidad de movimiento y el rechazo de las democracias europeas al régimen de Franco.

Luego nos enteramos que los que acabaron con el franquismo fueron el Rey Juan Carlos, el jefe de estado de Franco y sucesor, el falangista Suárez, el franquista Fraga Iribane, etc. Ellos solitos, los fascistas procuradores de las Cortes franquistas, se hicieron el harakiri, se convirtieron a demócratas y nos dieron la democracia, es decir, la posibilidad de votar, manteniendo intacto todo el aparato franquista militar, judicial, etc. Los obreros, manifestantes, estudiantes, no tuvieron casi nada que ver en la transición según historiadores oficiales. Se convirtieron en adornos nuestras huelgas, manifestaciones, luchas. Y los GARI ni siquiera salen en la foto como adorno o en alguna esquina, lo cual es de agradecer. Por lo cual, viendo como recuperaron luego la historia, hay que dejar claro tanto nuestros golpes como potenciadores del fin del franquismo, como la participación en las prisas de los liberales (PRISA) y franquistas de ir preparando una transición controlada. El miedo a una revuelta social que pusiera fin al aparato franquista, puso en marcha en estos años, en pleno franquismo, la operación de la transición. Se crea el grupo PRISA en 1974, Bilderberg apoya el plan de una transición controlada con el príncipe Juan Carlos como sucesor. Lo pactan con Fraga Iribane y los socialistas. EE.UU y la CIA apoyan al príncipe franquista. Las acciones de ETA, junto a las de los grupos autónomos en el exterior, provocaron y aceleraron el plan de una transición a la democracia manteniendo el aparato franquista intacto, incluido en el paquete, el príncipe y la Monarquía.

d) “La CNT en la encrucijada. Aventuras de un heterodoxo”. Luis Andrés Edo. 2006

Es otro ensayo testimonial sobre el anarquismo, el activismo revolucionario y la CNT. Tanto Alberola, como Edo participaron en el secuestro de Baltasar Suárez y contactaron a los grupos autónomos que estaban funcionando en aquel tiempo. Son testimonios relevantes, importantes para conocer los GARI y su contexto desde diferentes puntos de vista. Cuantos más testimonios, mejor. En este libro de Edo, como en muchos de los libros realizados por activistas, se ve el itinerario de lucha, autoformación, lucha, prisión, formación y rebeldía sucediéndose constantemente. La teoría y la práctica combinándose y uniéndose, siguiendo la máxima guevarista de “Hacer lo que se piensa, y pensar lo que se hace”. Luis Andrés Edo destaca el potencial de los grupos autónomos, que desde la CNT no se quiso tener en cuenta, tanto por dejar claro ante las Autoridades que no había ninguna vinculación de la CNT con los “autónomos”, como por las críticas que hacíamos a la burocracia sindical anquilosada en el pasado.

 

6. EL FINAL DE LOS GARI

Los GARI no fueron desmantelados por la represión, se autodisolvieron a finales de Agosto de 1974. A partir de esta fecha, ya no reivindicarían ninguna acción. Las siglas perduraron en los medios de comunicación a causa del encarcelamiento de algunos de sus miembros. La autodisolución estaba prevista desde la constitución del grupo y no se planteó nunca crear una organización de lucha armada. Un escrito de febrero de 1975 firmado por “un grupo que participó en la coordinación GARI” explica los motivos:

No queremos perpetuar unas siglas, un momento de la lucha. Sería hacer lo contrario de lo que pensamos. Porque la lucha no tiene principio ni fin, porque una revolución no tiene principio ni fin, excepto para quien cuenta el tiempo en función de su acceso al poder. Porque todo nos demuestra que una organización que se petrifica acaba por tener demasiadas cosas que perder, unas siglas, una representación, para ser realmente un medio de lucha; se convierte en un fin en sí misma, pretende ser un interlocutor válido, y esto CONTRA aquellos que rechazan sus tácticas politiqueras, frentistas. Contra los proletarios mismos, todos ellos convertidos en provocadores, delincuentes… Los GARI no existen ya como coordinación de grupos. Mañana, puede que se establezca otra coordinación con otros objetivos o con los mismos; con otros grupos autónomos o con los mismos. Otras siglas verán la luz y después desaparecerán. Para nosotros, la verdadera constante es el grupo autónomo, constituidos por proletarios reunidos sobre la base de una afinidad real, teniendo por costumbre vivir, luchar, discutir, criticar, conjuntamente. Los acuerdos provisionales contraídos con otros grupos son para nosotros una de las condiciones esenciales para evitar el militantismo y la burocracia, para evitar que la gente se desresponsabilice individual y colectivamente en el seno de una estructura fija, hecha para proporcionar seguridad.

Conocemos demasiado bien el papel de los burós políticos, de las organizaciones, de las federaciones, de los grupúsculos, para confiar en una coordinación permanente. Cuando la base se dota de una representación permanente, partido, federación, sindicato, coordinadora, se instala la burocracia, se crean jefes, delegados permanentes, protegidos por un aparato en el cual la falta de transparencia hace necesaria la división de tareas. Esas tareas se convierten en especialización. Esta especialización se convierte en jerarquía de hecho…”.

 

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