Con dolor y rabia… -texto a dos años de la muerte de Mauri y ante lo sucedido a Luciano-


Con dolor y rabia…

Me pregunté mucho como empezar a escribir este texto. No es tan simple como podría parecer. Tartamudean a la vez que las ideas, las palabras y los gestos… Pero no puede existir silencio, no puede existir silencio, sería imperdonable como cantaba Fabrizio de André.
El silencio no es acción y se asemeja demasiado al olvido, es casi igual, solo el análisis íntimo y subjetivo lo diferencia. En concreto, el silencio solo contribuye a la paz del capital. Digan lo que digan, se excusen y justifiquen en vaguedades… el silencio solo aplaude al poder. Así es y así será.
No voy a sacar mi silla y sentarme a ver la vida pasar, normalizar las fechas, acostumbrarme a la muerte, a la cacería desatada en venganza, a que no estés.
No puedo acostumbrarme a que no estés.

Aveces la mente engaña y vuelvo a creer que te fuiste de viaje Mauri, que ya vienes, que ya estás llegando o más ridículo aún, aveces creo que todo no es más que una de tus típicas y tontas bromas, que se salió de control, entrarás por la puerta con tu cara de verguenza pidiendo disculpas… y te gritaría hermano, como nunca y como simpre, pero en el apretado abrazo buscaria borrar tantos dias de dolor.

Y esta madrugada con sus diferencias, distancias y terribles particularidades, me hace beber el trago amargo de la repetición de una tragedia…
Este texto que debía ser un saludo de amor rebelde, un abrazo convertido en palabras hacia el compañero Mauri, este texto quedó mudo al ver las terribles y descarnadas imágenes por tv, en donde un compañero avanza desorientado y herido, envuelto en llamas.

El corazón está en silencio, herido y atacado en lo más sensible y profundo… la informacián saca recuerdos y el desfile de imágenes se vuelve inevitable, el tiempo retrocede y avanza, nos sitúa de pronto años atrás y el dolor y las lágrimas son el reflejo de lo obvio: las heridas jamás sanaron.
Es ese un tema a entender, uno no “supera” la muerte, uno va aprendiendo a convivir con ese dolor, va adaptándose al vacío de la ausencia. Pero si una muerte es ya un dolor horrible, la muerte por el propio aparato que se construyó para atacar es y será una tragedia, un suceso que conmueve y remece, que lejos de idealizarse en el falso heroísmo debe llevarnos a analizar las situaciones en su real dimensión: un compañero no debe morir así.

Este no es un llamado a que entreguemos flores o cantemos canciones junto a nuestros perseguidores, jamás. No es una paso al costado o una invitacion al estancamiento, es precisamente lo contrario, pues este texto nace desde el accionar mismo y no desde la tribuna que aplaude y levanta frases clichés como quien repite el rosario de la misa.
Escribo con los pies en la calle, con la adrenalina a mil y aferrándome a las convicciones de mi vida.

Cientos de preguntas giran y se arremolinan, preguntas que se que no se pronuncian, ni se contestan por una página de internet, pero es urgente que cada unx las formule para si, que haga el básico ejercicio de situarse en aquel lugar y bajo esas terribles condiciones. De no hacerlo se camina en círculos en vez de avanzar y una y otra vez atravesamos hechos similares pero enfermos de amnesia, sin capacidad de enfrentarnos con la altura que las circunstancias exigen. Así la anarquía, la guerra social o la lucha contra la autoridad se vuelven solo consignas que se ahogan con el viento.

Hay cuestionamientos que no se resolverán por este medio, ni en este minuto, pero que ciertamente deben resolverse.
Me sacude la ira al ver las imágenes por tv, los carroñeros lucrando con tu cuerpo, exponiéndote más allá de cualquier límite. Lo hicieron con Mauri de forma miserable… y hoy lo hacen contigo, de nuevo, aún peor, superándose en la degradación humana. No debe olvidarse… esto no debe olvidarse…

Y hoy el sigilo debe guiarnos, encontrar el equilibrio entre la exposición y el silencio. Luchar, pero con la habilidad necesaria para que nadie se entregue en bandeja de plata. El cuidado no debe equipararse a la inacción, como asimismo la seguridad no puede pasar por el desvinculamiento de lxs compañerxs. Si algo aprendí de la partida de Mauri, fue a levantarme del suelo, en las condiciones más terribles, pero ese acto de levantar la cabeza se hace unidx a lxs compañerxs y hermanxs. Los terribles sucesos, de muerte, allanamientos, cárcel, huida, dolor o rabia, deben vivirse y enfrentarse juntos, potenciando los lazos y cuidandose en el afecto y la fortaleza mutua.

El mensaje para mi es claro: que el compañero Luciano no esté solo, que no queden aisladxs en soledad ni su familia, ni sus afectos o entorno de compromisos solidarios. Quienes no puedan o no quieran estar fìsicamente, confìo en que sabrán crear gestos de apoyo e inteligente y certeramente hacer sentir su presencia.
Vuelvo dos años atrás, en la partida de Mauri, recuerdo cuanto dolían los insultos de los imbéciles de simpre, como afectaba el abandono de quienes invariablemente encontraban la excusa perfecta para marcar distancia (y sin nunca sentirse abandonando), pero entre toda esa amargura emergen claros y limpios los recuerdos de tantos hermanxs, tan diversxs y aveces lejanxs que estuvieron ahí (no solo fìsicamente insisto). Me llené de esos gestos y bebí esos días como medicina para superar ese terrible momento de dolor, rabia y vigilancia extrema. Abrazo a esxs compañerxs que con una conversación, un detalle o la sola presencia fueron quitando el frio de ese eterno 22 de mayo… porque fue eterno ese dia y sus esquirlas aún hacen sangrar el cuerpo y la memoria.
Sanar de las heridas que deja un suceso así, para mi también es un acto colectivo.
Sabemos lo que viene, la cacería desatada en venganza, la pesca de arrastre para ver que sucede, el acoso y la intimidación. La soledad solo acrecentrá el daño y en estos momentos, debe disminuirse el efecto corrosivo y dañino de los dias.

Sin conocerte Luciano, me pregunto que deseas ahora, que es lo que realmente quieres?. Anhelo que ya no exista dolor, que se vaya, que se disipe, anhelo que descanses de los terribles y trágicos momentos que tuviste que vivir. Ya quisiera yo poder abrazarte, salvar tu cuerpo de las llamas, hablarte y que me escuches, protegerte de esas manos intrusas y asesinas, liberarte de esas máquinas que te invaden y de quienes manipulan tu cuerpo. Arañé el cemento de rabia y angustia por no poder rescatar a Mauri de ese cementerio de mierda, hoy no puedo quedar indiferente a tu dolor, tu dolor que es ya mio.

Si quieres quedarte contribuiré con aliento de vida y se que podremos ayudarte, confio en que podremos ayudarte… si quieres descansar y partir hacia la noche, compañero se que tras la bruma te esperarán todos los animales que han partido, que en sus bramidos te darán la bienvenida y las energias de lxs veteranxs guerrerxs, de lxs risueñxs y bromistas de la guerra, estarán cuidándote y acompañando tu escencia ya tranquila…
Descansa hermano, que no es cristiandad de lo que estoy hablando, la energia de nuestros hermanos no se va, no se disuelve, no desaparece jamás.

Mis respetos al compañero Luciano, mi apoyo incondicional a sus cercanxs, compañera e hija…

Hay momentos donde las palabras son solo eso, sonidos y nada más, pero hay circunstancias, amargas y duras, donde las palabras son mucho pero mucho más que eso. Hoy todas las palabras del mundo se quedan cortas… pero van para ti, cargadas de fuerza y solidaridad, todas para ti, compañero.

-Este texto ya no necesita ser firmado-.

PD: En estos momentos donde el dolor expone nuestros corazones desnudos, una mala frase, una idea poco clara puede causar y exacerbar el daño, aún cuando no se proponga herir o no sea su interés hacer daño, se debe en estos momentos ser doblemente clarx.
Plantear que no existen los accidentes no solo es una ingenuidad, sino que es una idea cargada de amnesia de lo que ha sido la historia de lucha desde el principio de los tiempos. El intento de borrar los análisis en una telaraña de simplificacion y reduccionista idealización, a la larga solo contribuye a los sistemáticos tropiezos. Existen los accidentes, aveces muy tontos y evitables, y nos han arrebatado compañerxs o lxs han marcado de por vida… seamos clarxs, respetando el dolor de lxs nuestrxs, de nuestro propio entorno de lucha y permanente revuelta.

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